Pescador saca una ”muñeca de porcelana” del mar: Oye un ruido y se da cuenta de que vive

Compartir

Todos los padres hacen lo imposible para proteger a sus hijos de los peligros del mundo. Porque ninguno quiere ver a sus pequeños afectados por alguna forma de riesgo.

Les dan comida, calor, un techo y cuando lloran independientemente del motivo que produzca su tristeza, siempre están ahí para apoyarles.

Desgraciadamente poco importa lo precavido que seas, hay familias que se ven afectadas por el peligro cuando menos se lo esperaban.

Jessica Whyte y su pareja estaban de vacaciones cuando de repente ocurrió un accidente. Pero pasó un cierto tiempo antes de que los padres se dieran cuenta de lo que le había ocurrido a su hijo de 18 meses, Malachi.

La familia iba a pasar su primera noche de vacaciones en Murpys Holiday Camp en Matata, Nueva Zelanda, cuando se produjo el caos.

Después de un largo día de playa, la familia se fue a descansar y a dormir en su tienda de campaña.

Mientras Josh y Jessica dormían plácidamente, Malachi consiguió abrir la carpa y salió dirigida al agua.

Y solamente transcurridos unas horas un pescador, llamado Gus Hutt, vio un cuerpo inanimado flotando en el agua.

Y así lo comenta al New Zealand Herald:

”Al verlo flotar pensé que se trataba de una muñeca, y alargué mi mano para tomar su brazo. Seguía creyendo que era una muñeca. Su rostro era como de porcelana, todo mojado, pero luego soltó un ruido y pensé: ” Dios mío, es un bebé y vive”.

Gus puso el cuerpo de Malachi en el bote, esperando que sobreviviera durante el trayecto hasta llegar a tierra. Aunque estaba empapado parecía que no sufría graves lesiones. Gus corrió con Malachi en los brazos hasta el camping pidiendo ayuda.

Habían dormido todo el tiempo sin ser conscientes

En ese momento solo había un niño pequeño en el camping, de manera que todos supieron de inmediato de quién se trataba. Jessica y Josh habían estado durmiendo todo el rato, sin saber que su hijo había estado a punto de ahogarse.

Más tarde ella contó al New Zealand Herald que con la excursión nocturna del bebé casi le da un infarto. A partir de ahora los padres han colocado un candado en la carpa para evitar que algo parecido vuelva a ocurrir.

Menos mal que Gus estaba en el mar pescando cuando Malachi desapareció. De lo contrario, con toda seguridad, el pequeño se hubiera ahogado. Y los padres quizás nunca hubieran sabido lo que le habría pasado.

¡Comparte este artículo para elogiar la linda acción de Gus!

Fuente: Newsner

Compartir